Supongamos que
las moléculas de un gas son partículas que coliden elásticamente,
entre ellas y con las paredes del recipiente que contiene al gas. Especificando
la posición y la velocidad inicial de cada partícula podemos
aplicar las leyes de Newton y deducir en principio la posición y
velocidad de cada partícula a cualquier tiempo futuro. Pudiéramos
determinar ciertas propiedades observables (medibles) del sistema, siguiendo
así una descripción microscópica.
Debido al gran número de partículas, consideramos valores
promedios de las cantidades microscópicas. Si el procedimiento de
promediación sobre tales partículas se realiza siguiendo
el movimiento de partículas representativas en un gas, entonces
estamos siguiendo la teoría cinética
de los gases. Si para la promediación
usamos las leyes de las probabilidades aplicadas a distribuciones estadísticas,
estaríamos siguiendo la mecánica
estadística. Es que en cualquier
caso las propiedades termodinámicas (macroscópicas) son expresadas
como promedios de propiedades moleculares (microscópicas).
Las leyes de la termodinámica establecen relaciones entre las propiedades
macroscópicas. En este punto la pregunta es ¿podemos describir
un sistema y su interacción con el entorno en términos de
u pequeño número de propiedades macroscópicas que
sean medibles mediante
simples operaciones?
Al menos para un gas confinado e idealizado, podemos tener éxito
en este curso. Tales propiedades son la presión,
el volumen,
la temperatura,
la cantidad de materia,
la energía interna,
la entropía.
Las cuales se denominan también variables
de estado del sistema termodinámico.
A propósito, el enfoque macroscópico no es exclusivo a la
termodinámica, como veremos en el estudio del electromagnetismo.
Podemos, por
ejemplo, medir la variación de cualquiera de la variables con la
temperatura y obtener una Ecuación
de Estado que describa la interdependencia
entre las variables macroscópicas. En general podemos relacionar
las variables macroscópicas con las microscópicas ya que
ellas describen de forma diferente la misma situación física.
En efecto, las leyes de la termodinámica pueden ser expresadas cuantitativamente
en términos de la mecánica estadística.
Equilibrio Térmico
Dos sistemas A y B pueden estar aislados el uno del otro y del entorno a ellos a través de paredes adiabáticas . Ambos sistemas pueden estar en estados diferentes y el cambio que experimenta uno no tiene efecto en el otro. Ahora, si la pared que separa a los sistemas A y B es sustituida por una pared diatérmica, se pudiera establecer un flujo de energía en forma de calor (la noción de calor la definiremos con más precisión más adelante). El intercambio de energía permite que las variables macroscópicas de ambos sistemas cambien. Los cambios ocurren hasta que en ambos sistemas las variables macroscópicas se hacen constantes. Cuando esto ocurre decimos que ambos sistemas están en equilibrio térmico. En realidad dos sistemas no tienen por qué estar en contacto para estar en equilibrio térmico. A través de un tercer sistema C podemos descubrir si dos sistemas están en equilibrio térmico.
Temperatura
Cuando dos cuerpos esán en equilibrio térmico decimos que tienen la misma Temperatura. La temperatura es la propiedad de un sistema que se iguala a la de otro cuando están en equilibrio térmico. Esto nos permite hacer otro enunciado de la Ley cero de la termodinámica:
Existe una cantidad escalar denominada temperatura, que es una propiedad de todos los sistemas termodinámicos en equilibrio. Dos sistemas están en equilibrio térmico si y solo si sus temperaturas son iguales.
La Ley cero nos permite construir termómetros para la medición de la temperatura. Para ello necesitamos una sustancia que tenga una propiedad que varíe con la temperatura. A esa sustancia denominaremos sustancia termométrica (ST) y a la propiedad que depende de la temperatura propiedad termométrica (PT). La ST puede ser el mercurio (Hg) y la PT el volumen. Otras PTs pueden ser la presión, la resistencia eléctrica, la longitud de un alambre, el calor en un filamento de un bombillo. Cada ST conduce a una escala termométrica (ET) particular. Entonces, es preciso adoptar un estándar mediante una ST, una PT y una ET.
Si nuestro termómetro estándar está basado en la medición de una PT, digamos x, tal que
T(x)=mx+b,
entonces sólo hace falta escoger dos puntos de calibración. En general, la dependencia de la temperatura con la propiedad termométrica puede ser más complicada. Sin embargo, al menos en pequeños rangos de temperatura podemos hacer esta aproximación con suficiente precisión.
Escala Kelvin de Temperatura
En esta escala escogemos el cero como uno de los puntos de calibración de tal forma que la PT también se anule. Así b=0. Mucha gente ha acordado y sería muy conveniente que nosotros también estemos de acuerdo, que en el otro punto de calibración el hielo, el agua y el vapor de agua coexisten en equilibrio. Este es el punto triple del agua (T3). Se ha convenido que:
T3=273,16 K.
donde K (por Kelvin) es la unidad internacional de temperatura. De esta forma
T(x) = T3 x/x3,
donde x3 es la PT en el
punto triple del agua. Esta escala de temperatura depende, salvo en el
punto triple, de las STs y las PTs. Tenemos que resolver este problema
definiendo una escala de temperatura más conveniente para efectos
de la formulación de las leyes de la física (no sólo
de la 21).
La menor variación en las
lecturas de temperatura se ha encontrado en los termómetros de gas
a volumen constante. A la vez, cuando reducimos la cantidad de gas, y por
consiguiente su presión, la variación en las lecturas de
temperatura se hace más pequeña independientemente del tipo
de gas. El termómetro de gas a baja presión (gas ideal)
a volumen constante consiste de una cápsula de gas conectada a un
manómetro de Hg en forma de U, "conectado" por el otro extremo a
la atmósfera. El manómetro a su vez está conectado
a un reservorio que permite ajustar el cero de la escala (para mantener
el gas a volumen constante) y a la vez medir la altura del reservorio respecto
al cero de la escala. Así la presión del gas está
dada por la diferencia entre la presión atmosférica y el
producto de la densidad del mercurio con la aceleración debido a
la gravedad y la altura. Para cierta cantidad de gas, digamos oxígeno,
sumergimos la cápsula en un "baño" de agua en el punto triple
y medimos la presión, es decir, la altura del reservorio.
Luego sumergimos la cápsula en el ambiente o baño cuya temperatura
queremos medir y medimos la nueva presión a volumen constante. Extraemos
algo de oxígeno y repetimos el procedimiento tantas veces como pdamos.
Estas mediciones de temperatura y presión las podemos graficar y
extrapolar al valor de cero presión. Ahora cambiamos el gas (Nitrógeno,
Aire, Helio, Hidrógeno, etc.) . Se ha observado que la extrapolación
de las rectas para distintos gases convergen a la misma temperatura. Esto
nos permite definir la temperatura de una forma más general (aunque
depende de los gases ideales):
T(p) = T3 lim p/p3
(a volumen constante).
p3->0
Es posible definir una escala de temperatura independiente de las propiedades de la ST. Esta es la escala de temperatura termodinámica absoluta.
Es imposible enfriar un sistema por
debajo del cero absoluto. Más aún, no se ha posido alcanzar
el cero absoluto. Además, el movimiento molecular no cesa al cero
absoluto (esto lo pudiéramos estudiar en un curso de fisica 41,
aunque si quieres aprender física puedes estudiar física
formal o informalmente). La mecánica cuántica nos enseña
que existe un límite inferior no nulo para la energía cinética
molecular, aun en el cero absoluto.
Si la temperatura
de una barilla metálica de longitud L se aumenta de T0
a T, se ha encontrado que la longitud se incrementa en una cantidad
L-L0 = CetlL(T-T0),
donde Cetl es el coeficiente de expansión térmica lineal. Ahora, si la expansión es volumétrica
V-V0 = CetvV(T-T0),
donde V es el
volumen
y Cetv es el coeficiente de expansión térmica
volumétrica.
pV/(NT)=k,
donde k=1,38 x 10-23 J/K, es la constante de Boltzman.
Si el número de moles se define como n=N/NA, donde NA es el número de Avogadro NA= 6,02 x 1023/mol, la ecuación de estado anterior la podemos escribir en términos de la constante universal de los gases R=8,31 J/(mol K)
pV=nRT.
Decimos entonces que para bajas densidades los gases reales siguen esta ecuación de estado.
vrms=[3p/rho]1/2,
donde rho es la densidad del gas.
vrms=[3kT/m]1/2=[3RT/M]1/2,
donde M es la
masa molar igual a NAm.
n(v)=4 Pi N [m/(2 Pi k T)]3/2 exp[-mv2/(2kT)]
donde Pi es el famoso 3,14. Esta es la función de distribución de velocidades. n(v)dv representa el número de moléculas con velocidades entre v y v + dv. Así, la integral de n(v)dv entre cero e infinito debe ser N, y en efecto lo es.
Hagamos otra prueba a la función de distribución de Maxwell. Calculemos el promedio de la velocidad cuadrática. Se encuentra que este promedio es (ver problema 11 del primer problemario):
<v2>=3kT/m
y en consecuencia la vrms es lo que tiene que ser
vrms=[3kT/m]1/2=1,73[kT/m]1/2.
Ya que podemos confiar en la función de distribución de Maxwell, calculemos ahora la velocidad promedio, encontramos
<v>=[8kT/(Pi m)]1/2=1,60[kT/m]1/2.
La velocidad más probable corresponde al máximo de la función de distribución
vp=[2kT/m]1/2=1,41[kT/m]1/2.
Es claro que vp< <v> < vrms.
La distribución de velocidades explica por qué el agua se evapora sin alcanzar la temperatura de ebullición.
dW=-pdV.
Para un proceso termodinámico a presión constante (isobárico)
W=p(Vi-Vf).
Para un proceso termodinámico a volumen constante (isocórico)
W=0.
Para un proceso termodinámico a temperatura constante (isotérmico), si el gas es ideal
W=NkTln(Vi/Vf).
Para un proceso termodinámico en donde el sistema está aislado térmicamente (adiabático), pVgamma=constante (esta relación la justificaremos más adelante),
W=(pfVf-piVi)/(gamma-1).
En general, el trabajo depende de la trayectoria que sigamos en el proceso termodinámico. El trabajo no es una variable de estado. Por ejemplo, si realizamos un proceso cíclico, el trabajo inicial sobre el sistema es diferente al trabajo final sobre el sistema.
Ei=N(mvrms2/2)=n(Mvrms2/2)=3nRT/2=3NkT/2.
La variación
de la energía interna en un gas ideal monotómico está
determinada por la variación de la temperatura. Obviamente sobre
una isoterma la energía interna entonces es constante y en
un proceso cíclico
en consecuencia la energía interna inicial es igual a la energía
interna final, característico de una variable de estado.
Si
analizamos un diagrama p-V entre dos isotermas podemos concluir que tanto
el calor como el trabajo dependen de la trayectoria del proceso termodinámico.
Sin embargo, sorprendentemente, se ha observado experimentalmente que Q+W
no depende del proceso de cambio de un estado de equilibrio a otro.
Es
esta la única combinación de Q y W que no cambia, Q-W si
cambia, o Q+2W... Este hecho experimental es enunciado a través
de la primera Ley de la Termodinámica y se puede considerar como
una generalización del Principio de conservación de la energía.
Ei,f-Ei,i=Q+W.
Sobre una isoterma y para un gas ideal la energía interna se mantiene constante, esto es, Q=-W.
C=Q/(Tf-Ti).
La capacidad calórica molar a volumen constante es
CV=(Ei,f-Ei,i)/[n(Tf-Ti)].
Para un gas ideal CV=3R/2.
Cp=(Ei,f-Ei,i-W)/[n(Tf-Ti)]=CV+[p(Vf-Vi)][n(Tf-Ti)]=CV+R=5R/2.
Vdp+pdV=nRdT
Vdp=dW+nRdT=dEi+nRdT=CVndT+nRdT=nCpdT
Vdp/(pdV)=-Cp/CV=-gamma=(-5/3 para un gas ideal monoatómico)
dp/p=-gamma dV/V
=> pVgamma=cte.
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