Son creativos, científicos y
avanzados y permiten la solución de graves problemas ambientales, sanitarios y
sociales, producidos por el desequilibrio que supone la desaparición de la
verdadera agricultura y los agricultores. Al no usar agroquímicos, se ahorra
dinero al productor, que utiliza para la fertilización los subproductos de la
finca, con lo que evita además que contaminen.