En Kuwait se
restableció de forma inmediata el gobierno del Emirato. El
mismo día 27 el presidente Bush anunció el final de
la guerra entre los aliados e Irak, que por su parte aceptó
el 3 de marzo la rendición impuesta por Estados Unidos.
Restablecida la
paz, el día 14 de marzo regresó el Emir a Kuwait desde su
refugio en Arabia Saudí, mientras Estados Unidos alentó al
pueblo iraquí a derribar a S. Hussein, que por un lado, el
día 16, anunció la adopción de reformas democráticas en
Irak, y por otro hizo frente a las rebeliones internas y
las luchas civiles que estallaron en su país: los shiíes en el
sur, y los kurdos en el norte. En los días finales de marzo
Hussein aplastó a los shiíes y dominó a los kurdos; que
huyeron del país, y a los que se les prestó ayuda humanitaria
occidental; afirmándose el gobierno de Bagdad.